viernes, noviembre 9

De la Rúa participó del cacerolazo en el 8N pero no fue reconocido



El ex Presidente argentino, quien renunciara después de que el país llegara a tasas de desempleo del 27% y 56% de pobreza, se hizo presente en el Obelisco porteño en medio de la multitud.
Lo curioso es que concurrió con una boina, un sobretodo, una pipa encendida y una olla de acero inoxidable, combinación que lo hizo irreconocible frente a la gran cantidad de personas.
Según el testimonio de Rosa Bustamante, Asistente del Control de Monitoreo del Ministerio de Seguridad de la Nación, el depuesto Presidente entonó varias canciones de protesta y golpeó varias veces su utensillo de cocina al grito de “que se vayan todos”. Incluso, en un momento, el ex primer mandatario tropezó y tras caérsele la boina se tapó la cara con la parte superior de su camisa y poco antes de asfixiarse volvió a colocársela para no ser reconocido.
Según explicó telefónicamente Mauricio Seinaeve, allegado a la figura, en los últimos meses el Doctor Fernando De la Rúa venía sufriendo severas pesadillas y episodios depresivos por lo que “necesitaba un nuevo escenario que proyecte ante otras figuras políticas las angustias que tuvo que sufrir”.