viernes, noviembre 9

De la Rúa participó del cacerolazo en el 8N pero no fue reconocido



El ex Presidente argentino, quien renunciara después de que el país llegara a tasas de desempleo del 27% y 56% de pobreza, se hizo presente en el Obelisco porteño en medio de la multitud.
Lo curioso es que concurrió con una boina, un sobretodo, una pipa encendida y una olla de acero inoxidable, combinación que lo hizo irreconocible frente a la gran cantidad de personas.
Según el testimonio de Rosa Bustamante, Asistente del Control de Monitoreo del Ministerio de Seguridad de la Nación, el depuesto Presidente entonó varias canciones de protesta y golpeó varias veces su utensillo de cocina al grito de “que se vayan todos”. Incluso, en un momento, el ex primer mandatario tropezó y tras caérsele la boina se tapó la cara con la parte superior de su camisa y poco antes de asfixiarse volvió a colocársela para no ser reconocido.
Según explicó telefónicamente Mauricio Seinaeve, allegado a la figura, en los últimos meses el Doctor Fernando De la Rúa venía sufriendo severas pesadillas y episodios depresivos por lo que “necesitaba un nuevo escenario que proyecte ante otras figuras políticas las angustias que tuvo que sufrir”.

jueves, junio 14

Mario Balotelli fue mozo por un día en un restaurante

El excéntrico jugador y actual campeón con el Manchester City de Inglaterra, Mario Balotelli, cubrió un turno completo como mozo de un pequeño bar de aquella ciudad y por tal motivo se ausentó de la revisación médica a la que tenía que asistir durante la pretemporada de la Premier League.

Es que uno de sus mejores amigos ingleses, Barret Kwelly, es un humilde jugador de badminton que trabaja como mesero en un local de comidas llamado Pacific Bear y ante la imposibilidad de conseguir a alguien que lo sustituya de urgencia recurrió a su amigo.

"Fue increíble, tuve que jugar mi partido por la final regional de badminton pero al ser un sábado no podía faltar al trabajo de ninguna forma. Ya había hablado con mis jefes y me alertaron que si no conseguía un reemplazo no podía ausentarme, los sábados el bar trabaja muy fuerte y fue ahí cuando me dí cuenta que el único que me quedaba por consultar era Mario", explicó Barret.

Durante la jornada, los primeros clientes en reconocer al sorpresivo mozo se llenaron de asombro y el boca a boca fue tan fuerte que se generaron colas de más de 100 metros para ingresar.

"No pude creerlo, yo ví con mis propios ojos a Balotelli transportando una enorme bandeja metálica con una pila de sandwichs y snacks con pescado", relató un cliente en declaraciones al periódico inglés The Curve.

Al parecer, la figura del fútbol inglés tendría un cariño especial por Barret Kwelly ya que éste lo habría ayudado con una difícil mudanza.

"No me importó hacerlo y lo volvería a hacer, no me presenté a la revisación pero lo haré la semana entrante. Si quieren multarme, háganlo", lanzó Mario Balotelli.

Esta no es la primera vez que el jugador de 21 años comete un acto tan singular como éste, ya que entre otras cosas rescató a un niño al que le estaban haciendo bulliying, le tiró tomates a un entrenador de la Serie A, dejó a su novia por SMS mientras estaba en un programa de TV en vivo y orinó en un baño público de una Universidad.



martes, enero 17

Murió el hermano de un difunto al chocar contra el auto fúnebre que trasladaba el cuerpo


En la tarde de ayer, mientras se desarrollaba el traslado del cuerpo perteneciente a Nahuel Catrera (69) a cargo de la funeraria Portal del Sol, su hermano Ángel (55) colisionó contra la parte trasera del auto fúnebre en medio de la caravana que se dirigía al cementerio y perdió su vida al salir expulsado por una de las ventanillas.

El deceso ocurrió sobre el Camino Centenario a la altura de Gonnet, partido de La Plata, y según explicaron peritos de la Policía Bonaerense la muerte se hubiera podido evitar si el conductor se hubiera colocado el cinturón de seguridad. Además, agregaron que según la huella de frenado que quedó impregnada en el asfalto el fallecido Ángel habría levantado repentinamente la velocidad antes del momento del impacto.

"Mi marido siempre fue un poco impaciente y antes de chocar se puso a insultar porque el auto de la funeraria iba demasiado lento y entre cálculo y cálculo decía que si seguían así iban a llegar en 2 horas al cementerio. Además venía un poco amargado porque el precio del velorio fue demasiado alto según él", contó la esposa y viuda de Ángel quien iba en el asiento de acompañante durante el fatal accidente.